En el antiguo Egipto se pensaba que el cangrejo era inmortal por que podía estar en el agua y en la tierra, lo que representaba un signo de renovación constante. Este concepto llega a aparecer en la mitología griega, donde también se le consideraba inmortal, hasta que Hades lo mandó para distraer a Hércules de una de sus hazañas, la de matar a Hidra. Pero este héroe sin pensarlo mucho le dio un pisotón que, en efecto, lo mató. Entonces la connotación actual que todos lo conocemos, o mejor dicho, usamos, pensar en la inmortalidad del cangrejo es pensar en cosas sin sentido, cambia un poco su sentido.
Imagínense que Hércules en plena batalla, ve el cangrejo y se hubiera puesto a pensar en que si era inmortal o no. Seguro lo hubieran matado a él primero. Por el contrario, tomó acción y ganó. Venció las 12 pruebas y pudo subir al Olimpo a hacerse dios.
Pensar en la inmortalidad del cangrejo es distraerte de lo importante. ¿Cuantas veces nos ha pasado que nos detenemos a pensar pequeñeces? Íbamos con una dirección clara, buen ritmo, cuando de repente se atraviesa algo, cualquier cosa, que por más mínimo que sea llama nuestra atención. Y perdemos todo, y si no lo perdemos nos detenemos del andar.
En un mundo y tiempo que estamos bombardeados de imágenes, estímulos, falsas identidades, falsa felicidad, es muy fácil distraerse y perder el rumbo. Somos presos de una moda tan cambiante que para seguirle el hilo le tienes que dedicar mucho tiempo y mucho dinero. Nos debemos a nosotros mismos definir nuestro camino, a la par de todo aquello que lo va a nutrir. en este aspecto no hay buenos ni malos, cada quien tiene sus prioridades en la vida, así como cosas que le reconfortan más que otras.
Así que definir lo que quieres, lo que valoras, te sirve para que cuando haya distracciones puedas, igual no ignorarlo, pero estar conscientes que te alejan del rumbo y ritmo que traías. Ahora ya no te dejas llevar tan facilmente, ahora podrás tomar una decisión fundamentada acerca de seguirla o seguir con tu camino.Y eso te hace cada vez más fuerte; llegara el día que tu fortaleza sea tan grande como la de Hércules, que en medio de una pelea importante, veas un cangrejo, sin pensarlo lo pises y ganes.
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