Esta semana me llegó esta cita y me acordé de experiencias muy particulares de cada una de esas fases. Como a veces he huido, a veces me he quedado sin aprender y a veces que he aprendido a las malas. (respiro profundo)
Si consideramos el instinto más básico, ante la amenaza lo más sano es huir por que de ello depende la supervivencia. Pero la amenaza no siempre atenta contra la vida, puede atentar contra tu status quo y en vez de destruir lo que ofrece es ser mejor. Salir de la zona de confort requiere de mucho esfuerzo, por que aunque sepas que estas ahí adentro hasta el cuello es demasiado cómodo como para salir de ahí. Puedes quejarte todo lo que quieras, pero no moverás un dedo. Imagínate que la zona de confort es un sillón comodísimo que tiene al lado un frigobar que nunca se acaba y enfrente una tv LED con televisión de paga con señal abierta a todos los canales, eventos y programas imaginables. OBVIO que moverte de ahí sería completamente innecesario. Creo que más de uno de nosotros estamos o hemos estado ahí. El caso no es estar sino SABER que estas ahí. Estando en la zona de confort te pierdes muchas cosas maravillosas fuera de ella, lo que sería en otros términos huir de un mejor tú.
Ahora supongamos que tomas la oportunidad de ver que hay allá afuera, el simple hecho de salir ya es un avance, pero por sí solo el entorno no hace nada solo enseña. Tú debes tomar la decisión de aprender. Entonces, tal como me sucedió a mi, empiezas a ver cosas que antes no veías, gente en el trafico, oportunidades de aprender cosas nuevas, así descubres todo lo que se enseña en la escuela de la vida. Y volvemos a ti, que eres quien toma la decisión discriminatoria del área de especialización. Desde mi punto de vista, una vez que decides salir, es bien difícil no decidirte por aprender. Son tantas cosas, a veces pareces niño en dulcería, tantas cosas que las quieres todas y no sabes por donde empezar. Pero definitivamente por un lado debe ser.
Por ultimo, la fase final, aprender. Debo confesar que he sucumbido a la tentación más de una vez y aprender por las malas no es el santo de mi devoción pero creo que ha sido un camino del cual he aprendido más que por el camino fácil. Es como sucumbir ante un pastel de chocolate para saber después de acabártelo que con una rebanada bastaba, o que brincar del techo de ti casa a la banqueta es demasiado para tus piernas. Aprender en carne propia vale mucho más que todo lo que te puedan decir los demás. Yo soy una ferviente creyente en el dicho “nadie aprende en cabeza ajena”, por que a menos que te hayas caido muchas veces, roto muchos huesos y no quieras más, puede que aprendas de lo que te dicen los demás, pero fuera de eso es parte de la naturaleza humana intentar cosas que no hemos hecho antes, cosas que nos motivan, cosas que nos gustan, cosas que nos retan y nos acercan cada vez más a lo que queremos ser sin importar la edad, la raza, la preparación o los sueños.
Yo he optado por el camino de aprender, conciente que a veces duele y a veces no, y ¿tu?
Aprender a veces duele, pero me atrevo a decirte porque lo he vivido, que las experiencias mas dolorosas son las que mas nos enseñan. El chiste es hacer del dolor algo positivo que nos sirva para darle algo a los demas, ya que, si lo compartimos es experiencia para muchos. El dolor es un maestro muy exigente, pero el mejor de todos.
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