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sábado, 12 de marzo de 2011

hay de caminos a caminos...

Este último mes he estado adaptándome a un nuevo puesto en el trabajo y me ha tocado estar en diferentes localidades dentro de la ciudad. Algunas veces me ha tocado estacionarme en la calle, otras adentro de la sucursal, a veces me ha tocado andar en una combi con un vendedor repartiendo producto otras en juntas en oficinas que no sabía que existían. Hasta conocí a una chava que está igualmente preocupada por la falta de ética vial que yo.

Algo que me ha llamado la atención es que aunque las distancias en algunas ocasiones fueron mayores a las que recorría antes cuando estaba en el corporativo, hago menos tiempo de traslado a la misma hora “pico” (que resulta que es pico solo en algunas partes de la ciudad). Y siempre llegó a mi casa al final de trayecto. Creo que en la vida también es así. A veces nos tocan caminos largos pero fluidos, a veces tramos cortos y congestionados, y en el peor, o mejor, de los casos, tramos largos y congestionados. Pero lo importante es saber a dónde vas, a donde quieres llegar. Los caminos son muchos y dependen de la avenida que tomes. A veces por más que nos digan que el camino es por un lado, nosotros con la contrariedad a todo lo que da, optamos por ir haciendo camino, lo que pueda resultar en atajos o rodeos interminables.

Sería maravilloso saber de antemano que la ruta que escogiste fuera corta y libre. Así llegarías rápido. Pero no siempre lo que queremos es lo que necesitamos aprender. Yo creo en un balance del universo en el cual estamos inmersos durante toda nuestra vida. Es algo así como el efecto mariposa, donde lo que hagamos o dejemos de hacer tiene un impacto en el entorno que nos rodea. Las no tan buenas noticias son que también si haces nada impactas. Es por eso que digo que hay que hacer algo, hay que estar en constante movimiento y cambio.

Debo confesar que me ha costado mucho trabajo definir mi destino, y creo que aún lo estoy descubriendo. Pero algo que me motiva es que creo que cada vez estoy más cerca. Como todo en la vida, hay días buenos en los que crees que ya estas a la vuelta de la esquina y otros días donde parece que te falta un montón y aparte vas a vuelta de rueda. En estos casos es donde la gente que te ama te da un empujoncito para no perder el ánimo, para seguir aunque parezca una interminable carrera.

El truco, o bueno el secreto, es vivir lo que estás viviendo, estar presente. Una vez leí una cita que decía que si duele, llora, pero después levántate y sigue tu camino. El dolor no necesariamente es una cortada, pero sí puede ser un sentido de impotencia, de sentirte perdido, desilusionado y sin esperanza. En ese momento no trates de evadirlo o esconderlo, vívelo con todo su ser, abrázalo, agradécele que está en tu vida y déjalo ir. Así son las cosas.

Te mando muchas bendiciones y espero que ya vayas en el camino a casa.

2 comentarios:

  1. Amiga que razon tienes en todo lo que dices. Lo importante es saber hacia donde vamos y luchar por llegar ahi, afrontando con madurez lo que en el camino se presente. Y como bien dices tu respecto al dolor.... Tambien dicen que el dolor te hace el corazon mas grande y los amigos hacen esa carga mas ligera. A fin de cuentas lo importante es aprender y levantarse a seguir en el camino.

    Lily =)

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  2. Muy cierto!!!! hay que dejarnos llevar para lo que la vida quiere que aprendamos y en el proceso aprender de cada experiencia ya sea buena o regular. pero lo mas importante hacer todo con amor.
    gracias!

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