Esta semana iba por Cuauhtémoc por ahí de la 1 pm y necesitaba voltear hacia Madero. Cuando el semáforo se puso en verde me dispuse a voltear pero no pude avanzar mucho porque por Madero había una fila que parecía interminable de peatones. Así que por más que quisiera no pude avanzar hasta que cambió el semáforo y el último peatón que cree que si el semáforo está en amarillo alcanza a cruzar toda la calle de 6 carriles. Entonces me puse a pensar que la ley de tránsito dice que el peatón siempre tiene el paso y que si un conductor llega a golpear o atropellar a un peatón, mientras se hacer la averiguación, el conductor fue culpable y se va detenido. Llevamos las de perder con tanta gente aventada que prefiere cruzar la calle en vez de usar el puente peatonal.
Así que me pregunto qué tan aventados debiéramos ser en la vida. Muchos casos de éxito en diferentes tipos de negocio han tenido éxito por la simple razón que arriesgaron todo lo que tenían, que en ese momento era muy poco, así que el riesgo era casi nulo. Arriesgarlo todo, los llevó a hacer lo que realmente querían, soñaban y anhelaban; y con el paso del tiempo tuvieron un gran éxito. Y aun con gran riqueza y bienes materiales conservan ese espíritu aventurero que los llevo al lugar donde están hoy día.
Por otro lado, los que empiezan a tener, en su mayoría, tienden a ser más cautelosos. Pudiera decirse que la cautela es directamente proporcional a los bienes poseídos. Es como si los que tienen menos se avientan a cruzar la avenida, cuando los que tienen algo que cuidar usan el puente peatonal.
No todo aventado tiene éxito, también es válido decirlo, así que lo aventado se puede mal utilizar en hacer cosas no tan buenas. Desde rayar paredes hasta tomar lo ajeno o incluso más.
Esto me regresa a la pregunta inicial. ¿Hasta dónde? La actitud inquieta no se debe mermar, pero más allá de cualquier canalización a la que se enfoquen debiera tener un fundamento lo suficientemente sólido y basado en valores que permita cruzar la calle aun cuando el semáforo está en verde aun cuando se tenga el puente peatonal arriba. Y tú, ¿te avientas?
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